SEGUNDAS PARTES

Recapitulemos.

—¿Está Rogelio el ciego?

—Siempre a tu lado, amo.

—¿Está Blanca la de los idilios?

—¡Que te den!

(Como de costumbre, pero está)

—¿Está Irina la políglota?

—No la veo, amo.

—Tu ceguera es tan intermitente como interesada, aunque a estas horas, acabo de darme cuenta, estará impartiendo clases de ruso o de chino mandarín en ese colegio para vástagos de gente adinerada. Bueno, ya llegará. ¿Está Teo el estudiante de Bellas Artes?

—Estoy, señor José, pero ya me he graduado.

—¡Caramba, muchacho, enhorabuena!

—¡No te fíes de él, amo!

—Ni de él ni de ti me fío, no te preocupes. ¿Proseguimos entonces?

—¿Acaso ignora usted, señor José, que nunca segundas partes fueron buenas?

—Lo sé, mi querido Teo, lo sé, pero ya que estamos aquí…

 

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LEER

Se acerca mi sexagésimo tercer cumpleaños. Durante estos últimos meses, bien creí que no viviría para contarlo. Pero en el barrio de los vivos continúo. Y como en este barrio sigo, aún puedo hablar con Alonso Quijano.

—Alonso. Alonso.

Pues no, no me contesta.

—¡Cómo te va a contestar si está preso en el Quijote!

—Cierto, ciego, cierto.

—Lo que hay que ver. Ya confundes, amo, la realidad con la ficción.

Bueno, lo mismo da. Quería reproducir lo que algunas y algunos estiman: Leer no es, necesariamente, perjudicial para la salud. Puede que Alonso Quijano deba su memorable locura al mucho leer…

—¿Periódicos?

—De tu aparente incultura ya tenemos noticias, mi querido Teo; calla y a lo tuyo, a dibujar sombras proyectadas.

Pero como algunas y algunos estiman que lo mató la cordura, no su bendita locura, y como suelo hacer regalos cada vez que cumplo años, os invito a LEER.

Son libros míos, procedentes de uno de mis mundos, del que me alimenta el espíritu, no el cuerpo, y debo adelantar que pueden herir la sensibilidad de la lectora o del lector.

—Como no necesiten prender fuego o calzar alguna mesa coja con los libros en papel… Y ni eso podrán hacer si eligen el formato electrónico.

—¡Alonso! ¡Alonso!

SAL DULCE

 

 

 

EXTRAVÍOS

Trece relatos más o menos breves, una novela corta y múltiples personajes que en algún momento de sus vidas pierden o han perdido el norte existencial componen este libro en el que se narra el presente de una chica en busca de un futuro mejor que su pasado y el feroz desamparo de un hombre y las consecuencias de los malentendidos de una niña y el imposible olvido del dueño de una funeraria que habla con los muertos… Un libro en el que se recrea, nuevamente, en definitiva, lo que la realidad le va contando al oído siempre atento del autor.

PORTADA

Extravíos (413 páginas, formato papel y digital)

Ed. Liber Factory, Madrid, septiembre de 2017