MUJER TE DOY

zPortada (Mujer te doy)

Biblioteca CYH, Barcelona, 2009

Suelen preguntarme de qué va lo que escribo. Yo respondo con otra pregunta: De qué va la vida. Sí, mantengo que escribo lo que la vida le dicta al oído de mi curiosidad, esa vida caníbal que se alimenta de cuanto crea para que también la llamemos muerte, para ser la verdadera protagonista en su reinado tantas veces caótico, contradictorio, aun hermoso en ocasiones. Ahora bien, si ella —la vida— me engaña, pues me está matando en realidad mientras le habla a mi oído curioso, también yo procuro engañarla a ella en mi reino de palabras silenciosas. Altero tiempos, modifico escenarios, y no siempre mato cuando me presta la guadaña ensangrentada. Hace unos años me contó: A Lázaro lo tarazaron los lobos en un monte asturiano, ni los huesos dejaron de él. Me habló de la joroba, del estrabismo de Lázaro, de sus vecinos en el pueblo, todos ellos heridos ya por ella. Así que yo, herido también, no solo resucité a Lázaro, sino que, endiosado, le di mujer. Cúlpese a la vida de lo sucedido antes y después de esa entrega mía a Lázaro: no logré engañarla de nuevo.